El corte de pelo.


Este encierro “voluntario”, por la cuarentena, nos desarrolla el ocio y nos pone a distraernos en cualquier cosa que se nos ocurra, leí por azar un pensamiento de Coco Chanel, refiriéndose al corte de pelo de las mujeres, “una mujer que se corta el cabello, está a punto de cambiar su vida”. A mí nunca se me había ocurrido pensar en esta cuestión, pero haciendo una retrospectiva sobre mis cortes de pelo, recuerdo que fue cuando dejé Caracas para radicarme en Barquisimeto que, decidí cortarme el pelo, pero no solo las puntas, sino un cambio radical ¿acaso inconscientemente necesitaba un cambio en mi vida?
Es indiscutible, que todas nos cortamos el pelo de vez en cuando y no tiene porqué representar algo específico, ni nada tan especial, que nos lleve a una reflexión profunda sobre este hecho. Sin embargo, ahondando un poco más sobre la frase de Coco, me tomé el tiempo necesario para investigar un poco y encontré alguna información sobre este asunto. ¿Qué tan cierto es esto?  ¿Por qué las mujeres nos cortamos el pelo después de una ruptura o cuando estamos triste? ¿Qué hace que sintamos la necesidad de ir a la peluquería y cambiar de aspecto? ¿Significará el inicio de algo nuevo en nuestras vidas o el final de algún periodo?
Realmente, quizás no haya nada en específico que argumentar. A todas nos ocurre que llega el momento en que queremos un cambio de “look” absoluto, bien sea por moda, por rebeldía, o simplemente sentimos la necesidad de hacerlo etc… 
En mi caso y profundizando más sobre mis cortes de pelo, percibo que siempre ha existido una estrecha relación en las épocas más difíciles y problemáticas de mi vida, con los momentos que tiendo a prestarle más atención a mi cabello, lo pinto, lo corto, en definitiva, lo consiento.
Siempre he pensado que el pelo es como el “marco” de la cara y creo que es atreves de ella que mostramos nuestra estabilidad emocional y lo tranquilo que nos sentimos con nuestra vida.
De hecho, a medida que se nos escapa la juventud, llegan transformaciones, tanto físicos como psíquicos a nuestra vida, necesitamos cambiar de hábitos, de placeres y tantas otras cosas. Comentan los expertos, que el cabello, también envejece, se afina, se debilita, se despigmenta, cambia de textura se pone más seco, la lubricación natural es menor y, por lo tanto, se muestra menos joven y sin brillo. Además, empiezan a parecer las canas. Con el cabello corto se ven menos las canas y se pueden disimular más y se necesita menos tinte para cubrirlas. Ya mis cortes de pelo no tienen que ver con la necesidad de cambio de vida, sino para adaptarme a los cambios biológicos de mi cuerpo.
T.A.F. 
   

La “barriga cervecera”




En aquellos tiempos cuando aún vivía en dependencia laboral y cumplía con un horario, no es que ahora me mantenga inactiva simplemente dispongo de mi tiempo a mi antojo, muchas veces cuando salía del trabajo, antes de llegar a mi casa pasaba por un abasto de unos chinos a comprar cervezas, fueron tantos años que ya era “pana” de la china dueña del negocio, la cual me repetía cada vez “tu tomar cerveza y no engordas” y yo le insistía, Karina “la cerveza no engorda”. Una de la actividad que trato de mantener en medio de la pandemia, es salir a las 7 am a trotar mis tres kilómetros diarios, en días pasados me encontré con un amigo, el cual me comento que estaba muy gordo y había comenzado a caminar, “pues me salió barriga cervecera”, este episodio me recordó a Karina, que por cierto se fue del país hace algunos años. Ese día al llegar a la casa me pregunté, ¿será verdad que la cerveza engorda?, pues investigando encontré que definitivamente no engorda. Una cerveza de 200 de mililitros, sólo aporta 84 calorías, por lo que el consumo de una cerveza diaria supone un porcentaje "muy pequeño" de la ingesta calórica diaria recomendada, de unas 2.000 calorías para las mujeres y 2.500 para los hombres.
La “barriga cervecera”, es un cuento muy afianzado en las creencias populares. pero la ciencia se ha encargado de derrumbar este mito. La barriga tiene que ver con la alimentación, la fisiología de la persona, con la genética, con la edad, con el sedentarismo, con la comida que ingerimos con la cerveza, con estilos de vida poco sanos y con el género. Las mujeres acumulan más grasa en caderas y muslos. Los hombres más en la cintura, lo que se acerca más a esa "barriga cervecera". Según, averigüe, el origen del mito se relaciona con el tipo de fisiología del anglo sajón y sus hábitos alimenticios. Los británicos beben grandes cantidades de cerveza y las acompañan con comidas altas en grasas saturadas. Es más, de la cerveza se recalcan más los aspectos positivos que los negativos.
Los médicos, recomiendan, dos vasos diarios de cerveza para las mujeres y tres para los hombres, manteniendo una nutrición equilibrada sin excesos y que realicen una vida normal, con algo de ejercicio.
La cerveza es una bebida fermentada que absorbe las facultades alimenticias de los cereales con que se produce, igual que el vino las de la uva, o la sidra las de la manzana. De esta manera la cerveza aporta al organismo, una cantidad de ácido fólico, vitaminas, hierro, calcio, y tiene un efecto "protector" sobre el sistema cardiovascular. Las personas que beben cantidades normales de cerveza, las recomendadas por los especialistas, tiene una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, y un índice de masa corporal inferior.
Así, queridos amigos búsquense otra excusa para su “barriga cervecera”, échenle la culpa al pan, a la pizza, a las pastas, a las hamburguesas, a las tortas, a las empanadas…  pero con la cerveza no se metan.
T.A.F.