¿Ha sido discriminada la mujer en los Juegos Olímpicos?

 


Por fin después de un año de espera, el viernes pasado, la tenista Japonesa Noemi Osaka, fue la asignada para encender el pebetero olímpico en el estadio Olímpico de Tokio. Encendí la TV, temprano buscando los canales que transmitirían la ceremonia de la inauguración de los Juegos Olímpicos (JJOO) Tokio 2020, suspendidas en esa fecha por la pandemia hasta el 2021. Era de suponerse que estos actos, sin la presencia de público, además, con ciudadanos japoneses marchando hacia el estadio, en protesta rechazando, debido a la pandemia, la celebración de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, realizados en el 2021, no serían para nada motivador, mi impresión fue de desolación, solo permanecí viendo la transmisión hasta que paso la delegación deportiva de Venezuela, sin Yulimar Rojas, quien llegó dos días después.

Todo esto de las JJOO de Tokio, me sirvió como pretexto para curiosear en la historia de los JJOO, cual ha sido el papel de la mujer y preguntarme ¿Ha sido discriminada?

Los primeros JJOO, documentados, datan del año 776 a.C, y se celebraban en la villa de Olimpia, donde estaba el santuario del dios Zeus, estos juegos se hacían cada cuatro años entre los meses de julio y agosto. Los vencedores en las diferentes disciplinas, recibían como premio coronas de hojas de laurel y ramas de olivo como símbolo de su éxito. Todos los atletas competían desnudos y como era de esperarse las mujeres no podían participar y por mucho tiempo el deporte fue vetado a la mujer. Por esos tiempos no solo se le excluía de participar como deportista sino también como espectadora, solo podían asistir las mujeres solteras.

Los JJOO, llamados modernos, arrancaron en Atenas, Grecia, conocidos oficialmente como Juegos de la I Olimpiada y se realizaron entre el 6 y el 15 de abril de 1896. Participaron 241 atletas, de 14 países, todos masculinos, no hubo participación de mujeres, ¿cómo que habían comenzado con los mismos criterios que los JJOO de la antigüedad?, pero por lo menos los atletas no participaron desnudos y las mujeres fueron aceptadas en las tribunas. Pero esto no es un hecho fortuito, ya que siempre hubo exclusión de la mujer en los ámbitos que tradicionalmente se han considerado públicos como el mundo laboral, político, cultural, etc. y el deporte ha sido uno de ellos. Pero en los JJOO, celebrados en Paris entre el 14 de mayo y el 28 de octubre de 1900, aunque no oficialmente, veintidós mujeres hicieron historia al ser las primeras en participar en los II Juegos Olímpicos de la modernidad. A pesar que el restaurador de los juegos, Pierre de Coubertin, cuestionaba la presencia de la mujer en los deportes “Los juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, como el aplauso de las mujeres como recompensa”, decía. También expresaba que, “En lo tocante a competiciones deportivas públicas, la participación de la mujer debería estar prohibida”.  

Los juegos de Ámsterdam de 1928, marcaron el final de la era Coubertin, al ya no ser presidente del Comité Olímpico Internacional (C.O.I), fueron los primeros JJOO, con la participación oficial de las mujeres. El entonces papa Pío XI, tomó la batuta y encabezó la campaña en contra de la participación de la mujer en los JJOO, pero no tuvo éxito.

Las mujeres con perseverancia y firmeza han logrado que en los JJOO Tokio 2020, celebrados en 2021, el C.O.I, logre los juegos mas paritarios en la historia del deporte. Hay una igualdad casi total en las competencias con un 49% de mujeres participando. En los 207 equipos presentes en Tokio, por primera vez, en el desfile inaugural, hubo dos abanderados, un hombre y una mujer.

Como dato para terminar esta entrada: hoy, las dos únicas disciplinas, donde participan exclusivamente mujeres, son la gimnasia rítmica y la natación artísticas. La lucha grecorromana es la única solo para hombre. Un gran logro en la lucha por la igualdad de género ¿No lo creen?

T.A.F.


 

 

La historia de Medusa.


Reflexionando que hace ya un año y pico, que comenzó la pandemia, me produce cierto barullo, solo en pensar que este hecho ha cambiado tantas cosas de nuestro día a día. Ha cambiado la forma de relacionarnos, nuestras actividades acostumbradas y me atrevería a apostar que hasta muchas de nuestras emociones. Después de tantos meses de enfrentarnos al coronavirus este no deja de pasarnos factura. El cansancio disminuye tus fuerzas para seguir luchando y no bajar la guardia, estamos agotados, estamos fatigados. La fatiga es quizás una de las consecuencias más incómodas que nos trajo la pandemia. Es lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha denominado como “fatiga pandémica” y se refiere al cansancio procedente de la impotencia que ha creado al sentirnos tenso, al mantenerse en guardia o estar “con los nervios de punta”, tener dificultad para concentrarse. Tener problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido. Sentirse quisquilloso, con arranques de agresividad ante un virus, prácticamente invisible, pero que sabemos que está ahí. Sobrellevar esta situación realmente no depende tanto de la realidad, sino como la interpretamos y como la afrontamos.

La OMS sugiere ciertas recomendaciones: Enfocarnos en el aquí y el ahora, vivir el presente, establecer rutinas de ejercicios físico, aunque sean sencillos, disfrutar de una buena alimentación, si es posible tomar algo de sol diariamente, reducir la dieta de noticias que nos dañen, evitar excedernos en conversaciones sobre el COVID, lo cual no significa negar su existencia, ni olvidarnos de su peligro, sino de no alimentar mensajes que acentúen nuestro desgaste. Necesitamos un descanso psicológico, realizar actividades que nos aumenten la energía positiva. Podemos tener lecturas ligueras y fáciles de digerir y de conseguir.

De allí que me ha dado por leer mitología, sobre toda la griega, en este tipo de lectura encuentro explicaciones de los orígenes del mundo, de las vidas y aventuras de los dioses, de héroes y de otras criaturas mitológicas, que siguen siendo mitos y que hoy en día estas historias quizás, constituyen los cuentos infantiles, pero me "sacan" de las preocupaciones cotidianas.

Esta semana leí sobre la historia una mujer que todos conocemos, representada con los cabellos de serpientes, y que ha sido, desde la antigua Grecia un símbolo sexualizado que representa la ira femenina, mostrando sus dientes, justo en el momento en que su cabeza es cortada, destilando sangre. Claro que la conocen, estoy hablando de Medusa, que en griego significa “guardiana o protectora”, el monstruo que podía convertir a los hombres en piedra con su sola mirada.    

Medusa fue una hermosa doncella. Su belleza cautiva a Poseidón, dios del mar, a tal punto que este la viola en el templo sagrado de la diosa Atenea.

Atenea, se enfurece, se siente terriblemente ofendida y envía a Perseo, un semidios, a traerle la cabeza de Medusa, éste para su misión, tuvo que usar las sandalias aladas que Hermes le dio, el casco de invisibilidad de Hades, una espada y un escudo espejado y fue a visitar las Grayas para que le dijeran donde estaba la cueva donde se encontraba Medusa, éste la decapita, utiliza la mirada petrificante para derrotar a sus enemigos y luego le ofrece la cabeza de Medusa a Atenea, quien la exhibe bajo la protección de su escudo. Perseo describe el castigo de Atenea a Medusa como justo y merecido. Por eso Medusa representa la Lujuria y fue reducida a una monstruosidad. Y en realidad ella fue la víctima. Hoy aun, existe una lista larga de ideas preconcebidas equivocadas, que se hacen creencias formales y que sirven para culpar a la víctima e indultar al agresor: si una mujer es agredida sexualmente por estar algo pasada de “palos”, tiene la culpa “quizás por haber perdido el control” o si una mujer es tan poco precavida para andar sola de noche, tiene parte de culpa si es asediada sexualmente o si va a una discoteca con vestimenta provocativa, es su culpa si “le meten mano”. Los mitos son el origen, de muchos prejuicios, sobre todo definidos por los hombres, que determinan como debe ser el comportamiento de la mujer y permanecen ahí, sostenidos por la cultura y los medios de comunicación.

T.A.F.


  

¿Podemos recuperar el tiempo perdido?

 


Leí en las redes de esta semana, que el día 10 de Julio de 1871, nació en Auteuil, cerca de París, el novelista, Valentín Louis Georges Eugène Marcel Proust; conocido como Marcel Proust, esto me recordó la biblioteca de mi papá donde se encontraban los siete tomos de su novela “A la búsqueda del tiempo perdido” y que ha pesar que me encantó desde siempre la lectura, les confieso que con solo ver la cantidad de libros para una sola novela no se me ocurrió leerla. Con el tiempo me enteré, de algunas cosas de la novela que, el escritor francés era el responsable de la que es oficialmente la novela más larga del mundo que tiene mas de 1.200.000 palabras, mas o menos el doble de las de “Guerra y la Paz” y que refleja la sociedad francesa anterior a la primera guerra mundial, la cual trata de olvidar las experiencias y recuerdos del pasado, los cuales, según Proust, estos siguen conservados en el inconsciente de nuestra memoria. El tiempo transforma para bien o para mal o simplemente destruye a las personas, cambia a los amigos y los lugares donde hemos vivido, como nos cambia también a nosotros mismos. De allí ese anhelo casi desesperado que tenemos de recuperar ese tiempo que nos transformó para bien, ese tiempo que fuimos felices. ¿Pero es posible buscar para transformar ese tiempo que ya pasó?

El término tiempo proviene del latín “tempus” y se define como la duración de las cosas que están sujetas a cambio. Desde el punto de vista de la física, se define como la separación de los acontecimientos que son sometidos a cambio, el tiempo comprendido como una oleada de acontecimientos que son sometidos al cambio. Visto así, son sucesos organizados en secuencia permitiendo determinar el futuro, el presente y el pasado.

Pero existe un tiempo absoluto, es decir, que es una dimensión exactamente igual para todas las personas que lo observan, pero existe un tiempo relativo, donde la dimensión puede variar según el observador, el sistema de referencia que se utilice y el punto donde éste se encuentra. Pero también el tiempo se ha definido desde el punto de vista filosófico, desde los griegos a nuestros días. Pero también, existe un tiempo atmosférico, que depende de la temperatura, la presión atmosférica, la nubosidad, el viento, la humedad entre otros, siempre dentro un determinado espacio.  

Buscar el tiempo perdido en medio de esta pandemia de COVID-19, que nos azota sin tregua, pareciera ser el tormento angustioso, y valga la redundancia de todas aquellas personalidades, bien sean gobernantes o autoridades sanitarias, que subestimaron la gravedad y la amenaza que significaba este virus, surgido en la ciudad China de Wuhan que, por su pasividad o su arrogancia, estas personas, no tomaron sus decisiones a tiempo al respecto en sus determinados países. Y después de año y medio la epidemia continúa atravesando fronteras, encontrándonos inmersos en una de las peores crisis sanitarias de los últimos años. Y con todo este panorama, se siguen tomando decisiones de flexibilización de las medidas sanitarias, sin ir muy lejos España espera recibir 15 millones de turista, mientras Alemania y Francia sugiere a sus habitantes no visitar a España por causa del aumento de casos.

Los Juegos Olímpicos, programados para celebrarse en Tokio, Japón, en julio y agosto del 2020 fueron postergados por causa de la pandemia, para arrancar con la apertura el 23 de julio del 2021, sin embargo, después de anunciada la apertura el primer ministro japones declaró este jueves pasado, estado de emergencia en el área de Tokio, una alarma que estará vigente hasta el 22 de agosto, coincidiendo con la celebración de los Juegos olímpicos. Ojalá sus decisiones sean acertadas. El tiempo que pasa no se recupera.

T.A.F.



La problemática Lolita.

 


Leí la semana pasada una reseña que recordaba, que un 2 de julio, hace 44 años fallecía en Montreux, suiza, el novelista, traductor y estudioso de los insectos, Vladimir Vladimirovich Nabokov conocido por el seudónimo, de Vladimir Sirin. 

Seguramente, algunos de ustedes quedaron atrapados “fuera de base”, como me pasó a mí, hasta que leí la reseña e hice memoria, que es al autor de la novela "Lolita", la más controversial de los años 60 y la más conocida del escritor. No creo que haya un adolescente de la época que no recuerde este hecho, estaba vetada para los menores de 18 años.

En 1955 año de la publicación, de Lolita, se vendieron, a pesar de la censura, 300.000 copias, para mediados de los noventa ya se habían vendido 14 millones de ejemplares, a pesar de tratarse de una obra con un lenguaje elegante, para nada vulgar, para la editora y la venta de la novela, seguramente fue más útil promocionar el escándalo: La descripción novelada de un hombre maduro y su hijastra, una colegiala hermosa y sexualmente atractiva, dando origen a una relación incestuosa y abusiva. Y a pesar de toda la censura y polémica, es una novela considerada por muchos críticos de la academia como una obra maestra de la literatura contemporánea, un clásico moderno y el nombre de su autor ha quedado grabado en los grandes de la literatura universal.  

Para ese entonces, con toda esta atmósfera que rodeaba la novela, parecía imposible llevarla al cine, pues todos suponían que esta seria censurada por La Motion Picture Association of America, quien tenía a su cargo velar por los valores morales de cada película antes de su exhibición en los cines, porque encontraría obsceno la sola idea de filmar “Lolita”.

Pero no contaron con que existía un director de cine, Stanley Kubrick, quien era considerado un genio, pero no se podía decir que era simpático. Mas bien todo lo contrario, a principio de los 60 era un prometedor y joven director, que no se cambiaba de vestimenta, que se ponía todos los días la misma ropa y apenas le dirigía la palabra a la gente, que era obsesivo con todos los detalles de su película y de una confianza exagerada en sí mismo. El solo hecho de pensar que la película de Lolita fuese censurada, a Kubrick le fascinó y como buen caprichoso y testarudo, se empeñó en dirigirla. Y se puso en contacto con Nabokov. En la reunión Kubrick tuvo que plantearle a Nabokov una autorización que, aunque a él, le resultaba antipática, era una necesidad: los personajes principales de la novela Humbert y Lolita tendrían que casarse, consagrando de esta manera su relación y tranquilizando a los moralistas de la censura, como única forma de conseguir financiamiento para la película.

La explicación para convencer la censura era jurídica: en muchos estados de los Estados Unidos, Humbert y Lolita habrían podido casarse. ¿Cómo podía ser inmoral algo que era legal? Y lo otro era subirle la edad a Lolita de 12 y medio a 14 y medio. Esos dos años harían la diferencia entre una niña y una joven mujer.

Al principio Nabokov dudo aceptar la propuesta. Pero mientras viajaba con su esposa por Europa y después de mucho conversar, llegaron por fin a acuerdos y de ser posible, trabajar juntos sobre el guion para la película. En Hollywood, Nabokov alternó con los artistas más cotizados de la época: Marilyn Monroe, John Huston, Gina Lollobrigida…Pasaron dos años en busca de la Lolita, hasta que, al fin, en un casting, se dio con la indicada: Sue Lyon.      

En junio de 1962 se estrenó la adaptación al cine de la novela “Lolita”. ¡¡¡Sue Lyon, no pudo asistir por ser menor de edad!!!

Kubrick, pensó que quizás el público compararía la novela con la adaptación al cine, así que, para protegerse de las críticas, dejó como crédito único el de Nabokov. La única nominación al Oscar que recibió la película Lolita fue como mejor guion adaptado.

En 1997 se filmó una nueva versión de Lolita protagonizada por Jeremy Irons y Dominique Swain, pero no logró conquistar a los espectadores, fue un fracaso taquillero.

·En el mundo de la pornografía, el termino "lolita" se usa para describir niñas o adolescentes.
·En el Japón se usa el termino "lolicon" para referirse al llamado  “complejo de lolita” y la obsesión por las jóvenes, sobre todo en la ficción.
·En Chile a las chamas o pavitas le dicen lolas o lolitas.
·La cantante belga Lio interpreta el papel de una Lolita con letras de doble sentido erótico.
·Alizée cantante francesa, posee el No.31 del sencillo mas vendido en la historia de Francia con la canción Moi...Lolita.

T.A.F.