El perfume de “Coco”.


Bueno, aquí seguimos aguantando esta cuarentena, como mejor se pueda, saliendo sólo lo necesario con doble “tapaboca” incluido en el vestuario, por supuesto, gran baño al regresar de la calle y toda la vestimenta a la lavadora. Pero hay días que permanezco en casa, entre la cocina, el internet, las películas de Netflix y de vez en cuando la lectura.

Netflix tiene en este momento una película de vieja data, que me gustó mucho en su momento, se trata de “perfume de mujer” protagonizada por Al Pacino, la cual disfruté viéndola de nuevo esta semana, este hecho lo relacioné con una noticia que leí sobre moda, que hablaba de los 100 años de la aparición del perfume “Chanel Nº 5”. En una de las entradas del blog escribí sobre “La moda según Chanel”. En esta ocasión, me voy a referir sólo al perfume creado por “Coco” Chanel.

Si bien, los primeros perfumes aparecieron en Egipto, asociados a los ritos funerarios y los griegos lo consideraban un don de Venus, fueron los romanos y árabes, quienes refinaron las técnicas de los azmicles, ampliando los aromas con variadas esencias; no fue sino en Francia, donde surgiría con fuerza la industria del perfumen y fue en Paris donde nacieron fragancias inmortales como la “Chanel Nº 5”, la cual debe su nombre, según dijo Chanel, cuando hacia las pruebas para su fragancia “presento mis colecciones de vestidos el cinco de mayo, el quinto mes del año, por lo que dejemos que esta muestra número cinco mantenga el nombre que ya tiene, traerá buena suerte”.

Cuando la protagonista de “Los caballeros las prefieren rubias”, Marilyn Monroe, un periodista, durante el rodaje, le preguntó: sobre que se ponía para dormir, contestó “unas gotas de Chanel Nº 5”. Desde entonces, no solo por su composición aromática, pasó a la categoría de mítico este perfume.

La diseñadora, junto a el perfumista Ernest Beaux, le dio vida a una mezcla muy atrevida, para entonces, una combinación de ingredientes naturales con moléculas sintéticas que exaltaban de manera asombrosa y sublime la fragancia: jazmín, rosa de mayo y un tenue roce de vainilla, fue la primera fragancia abstracta del mundo y que incorporó más de 80 ingredientes en un complejo de fórmulas para dar carácter airado a las notas florales .  

Esta fragancia, especial que hizo historia en la perfumería, se envasó en un frasco sencillo, con un bloque rectangular de líneas simples, concebido para ser movido y su tapa con el logotipo de la doble “C” entrelazadas. Los primeros frascos estaban elaborados en vidrio fino, luego fueron rediseñados con bordes biselados. En 1970, se modificó y surge el frasco que conocemos hoy.

En la década de los 80, Andy Warhol, le dedicó una serie de serigrafías a la fragancia. Luego, mucho tiempo después, en 2012, una empresa de diseño gráfico, actualizó la etiqueta a la que conocemos hoy.

Durante sus cien años esta fragancia ha sido representada en sus comerciales por numerosas famosas y reconocidas celebridades como Lauren Hutton, Keira Knghtley, Catherine Deneuve, Ali MacGraw, Nicole Kidman, Brad Pitt, Carole Bouquet y Marion Cotillard, entre otros. 

Los perfumistas que le siguieron a Ernest Beaux; Henri Robert, Jacques Polge y Olivier Polge, continúan la misma misión de Ernest Beaux: proteger el legado de la icónica fragancia.

En la actualidad existe cinco interpretaciones distintas, incluido el perfumen original. La labor de Olivier Polge el perfumista interno desde 2015, consiste en lograr que la producción del famoso perfume, siga siendo intachable y su frase predilecta es: “Preservar el Nº 5 requiere mi atención constante”.

T.A.F.